Motivos de consulta
Cada persona llega a terapia por un motivo distinto. No es necesario “tener un gran problema” para iniciar un proceso terapéutico.
Cuando las emociones te superan
Ansiedad, angustia o preocupación constante
Tristeza, apatía o pérdida de sentido
Bloqueos emocionales difíciles de comprender
Culpa, vergüenza, rabia o miedo que te cuesta gestionar
Cuando atraviesas momentos difíciles
Duelo, pérdidas o rupturas
Cambios vitales importantes
Experiencias traumáticas
Síntomas psicosomáticos
Cuando buscas conocerte mejor
Mejora de autoestima y seguridad
Sensación de bloqueo o desorientación
Deseo de mayor claridad y conexión personal
Dificultades en las relaciones
Problemas de comunicación o convivencia
Dependencia emocional, celos, rupturas o infidelidades
Timidez o miedo a la intimidad
Conflictos de pareja, familiares o laborales
Otros motivos de consulta
Trastornos de ansiedad, fobias, obsesiones o compulsiones.
Trastornos de la conducta alimentaria.
Consumo de sustancias o adicciones.
Dificultades relacionadas con la sexualidad.
Impulsividad.